En tiempo de cuarentena, nos encontramos en un proceso de gran introspección que, quizás, culmine en importantes transformaciones internas y externas como resultado de profundos replanteos.
Por este motivo, consideramos que es el momento oportuno para comprender el poder de los datos y el potencial de los mismos para colaborar con toda organización que lo necesite (sin importar su tipo).
Básicamente, si analizamos los antecedentes de un pasado conocido, podremos inferir un patrón de comportamiento lógico que representaremos con una función matemática determinada. La misma, nos permitirá deducir lo que posiblemente suceda en el futuro cercano bajo un esquema predecible con alta probabilidad de ocurrencia.
A efectos de clarificar lo expuesto, utilizaremos el siguiente ejemplo: si durante mi último año de vida realicé las siguientes acciones:
· 6:30 AM: me desperté un día y revisé mi celular.
· 6:40 AM: comencé a bañarme utilizando estos minutos para planificar mentalmente el día y aprovechando mi espacio temporal de mayor creatividad.
· 6:55 AM: me vestí.
· 7:00 AM: preparé mi desayuno.
Entonces, si nos preguntamos qué acción me encontraré ejecutando el día siguiente, a las 6:50 AM, rápidamente afirmaríamos que me estaré bañando (salvo casos excepcionales los cuales se incorporan mediante sistemas de desvíos y probabilidades de ocurrencia para representar los distintos escenarios).
Ahora bien, si traspolamos (mediante la sumatoria de las conductas individuales) el referido concepto de predicción a una escala mayor, estaremos en condiciones de comprobar la forma en que dicha herramienta se convierte en una solución útil para ayudar a los Gobiernos a proyectar la forma de actuar de la población y, en función de ello, pensar en la definición de estrategias con el fin de abordar diferentes situaciones, tales como la actual, donde principalmente se discute si se prioriza la salud o la economía.
Mucho se habla de aplanar la curva de personas que necesitan asistencia especial con el objetivo de no colapsar al sistema de salud público-privado y así poder cubrir la necesidad de atención de todos los enfermos. Deducimos que el Gobierno de Chile, está utilizando un modelo de microsimulación para seleccionar aquellas comunas (barrios) y/o ciudades que deben estar en cuarentena por aislamiento obligatorio y cuáles no, para mantener el equilibrio entre Salud y Economía.
Este modelo fue desarrollado por académicos, estudiantes y profesionales de la Universidad de Chile a partir de un trabajo del Imperial College de Londres, y fue presentado en la Mesa Social de COVID-19 que implementó el Gobierno para combatir la pandemia.
Dicha simulación matemática indica que, en el caso de decretarse la cuarentena total en toda la región metropolitana, en un mes los casos nuevos de COVID-19 desaparecerían y el total acumulado a junio del corriente año, sería de 9.000 contagios, pero una vez finalizada la restricción los casos volverían a aumentar exponencialmente.
Por otro lado, los investigadores estiman que, de no aplicarse restricciones y/o cuarentenas por zonas específicas, en la Zona Metropolitana los casos activos de COVID-19 superarían los 100.000, con más de 5.000 pacientes críticos, lo que sobrepasaría la capacidad hospitalaria de Santiago.
En efecto, se han ido estableciendo y decretando las cuarentenas sectorizadas en Chile, generando, en principio, un resultado exitoso dado que la tasa de letalidad es una de las más baja a nivel mundial. Se reporta una tasa del del 0,5%, similar a la de países como Corea del Sur, Alemania o Japón antes de que llegaran al pico de contagios y que son reconocidos internacionalmente por sus estrategias para hacer frente a la pandemia.
Aún no se puede pronosticar el resultado final, pero lo que sí goza de claridad es el importante rol que cumplen el conocimiento y la adecuada administración de los datos como parte fundamental en la toma de decisiones permitiendo la anticipación y así lograr mejores resultados de cara al futuro.